
Incomparable figura de la política del africana y del mundo [1949-1987], radicalmente insumiso con todo los paternalismo y docilidad de la política postcolonial, Thomas Sankara lega a las generaciones futuras la viveza y la energía de la esperanza, es el emblema de la la conciencia histórica de la lucha contra todas las opresiones. A través de este sitio, intentamos instalar una plataforma que recoja todos los trabajos del capitán Thomas Sankara.
Thomas Sankara fue un presidente africano atípico, fuera de la (triste) norma según la cual todo país de África debe ser gobernado por un dictador aficionado a regar de sangre las calles y los campos de su país, o ser títere de la potencia colonial de turno que nominalmente le cedió la independecia pero que sigue exprimiendo sus recursos como en la gran época de las colonias.
Este era el caso de Alto Volta (en la actualidad Burkina Faso), con Francia
"rentabilizando el producto" antes y después de la independencia del pequeño
país africano y ajena (siempre que no tocara sus intereses) a la larga lista de
militares que daban golpes de Estado o lo que quedaba de él para que todo
siguiese igual o peor que antes y tan solo cambiase el destinatario del trozo de
la tarta del dinero y el poder. Thomas Sankara también era militar, y también
fue ministro de algunos de esos gobiernos. Desde su privilegiada posición y con
la ayuda de otros militares afines a sus ideas comunistas (entre ellos Compaoré),
protagonizó un nuevo golpe de Estado. ¿Otro más? Esta vez iba a ser diferente.
De padres católicos, Sankara estuvo a punto de ser sacerdote, pero finalmente
acabó enrolado en el ejército. Desde muy joven se sintío atraído por las ideas
marxistas, las mismas que pondría en práctica años después. En 1.976 fue uno de
los fundadores del "Grupo de Oficiales Comunistas", que a la postre daría el
golpe que cambió la historia del país. Su primera experiencia en el gobierno
militar fue desastrosa: dejó su cargo de Secretario de Estado por graves
diferencias con el poder y maldijo a sus líderes. Años más tarde, en 1.982, tras
el enésimo golpe de Estado que esta vez trajo al poder a Jean Baptiste Ouedraogo,
fue elegido Primer Ministro y pudo contar con algunos de sus colegas del "Grupo
de Oficiales Comunistas" para formar gobierno. Aquí empezó la primera aventura
reformista de Sankara, pero duró muy poco. Fue arrestado semanas después junto
con su "tropa" de comunistas (tras una visita del hijo del presidente francés,
Jean Christophe Mitterrand, oh casualidad), lo que produjo una sublevación
popular que dio origen al famoso levantamiento de 1.983, que llevó a Sankara a
la Presidencia. Aquí comienza la historia de un sueño de cinco años, el de la
"Tierra de la Dignidad" ("Burkina Faso" en lengua Mossi y Dyula, las
mayoritarias de aquel país).
Precisamente, una de las primeras medidas que tomó Sankara, más simbólica que
otra cosa, fue cambiar el nombre del país, de Alto Volta a Burkina Faso, justo
un año después de su ascenso al poder. Promovió una revolución "popular y
democrática", con los pilares Educación y Salud Pública como prioridades, una
política destinada entre otras cosas a acabar con la hambruna, igualar los
derechos de la mujer a los del hombre (algo inédito hasta la fecha en el
continente africano, sobre todo en esa zona del África Occidental), combatir la
corrupción, impulsar una reforestación a gran escala y suprimir los poderes de
los jefes tribales. Para articular todos estos cambios no sólo se apoyó en el
ejército, sino que creó los llamados "Comités de Defensa de la Revolución",
organizaciones populares armadas encargadas de velar por la revolución en
marcha. Uno de los puntos negros del mandato de Sankara fueron algunos de estos
comités, que degeneraron en bandas incontroladas de gangsters que sembraban el
terror entre la población cercana a su radio de acción (o en el mejor de los
casos "recolectaban" prisioneros políticos, que dicho sea de paso contaba con el
beneplácito de las autoridades).
Como ya he comentado, mejorar el status social de la mujer era una de las metas
principales del gobierno de Sankara (que, dando ejemplo, estaba formado por
muchas mujeres). Comenzaron por abolir a ablación, condenar con la cárcel la
poligamia y promover el uso de anticonceptivos. Esto era toda una novedad en
África, y de hecho Burkina Faso fue el primer país africano en reclamar la
máxima atención para el SIDA en todo el continente por la tremenda expansión que
estaba sufriendo. Por cierto, la guardia personal motorizada del presidente
estaba formada únicamente por mujeres.
Una de las iniciativas más sonadas que adoptó Sankara fue vender toda la flota
gubernamental de coches (lujosos Mercedes Benz) y convertir al Renault 5 (el
vehículo más barato de los que se podían encontrar en Burkina Faso) en coche
oficial del gobierno. En la población de Ouagadougou, convirtió un importante
almacen militar en un supermercado, el primero del país. Era un pequeño reflejo
del progreso que empezaba a experimentar la sociedad burkinesa, que por fin veía
algo de luz tras décadas de zozobra. Por desgracia todas las esperanzas fueron
echadas por tierra en 1.987. Burkina Faso tenía países fronterizos muy
inestables, peligrosos y hostiles, y ya en 1.985 hubo un serio conflicto con
Mali. El gobierno de Sankara los afrontó con relativo éxito, pero algunos
militares de alto rango (con Compaoré, antiguo amigo de Sankara, a la cabeza)
usaron estas tensiones para urdir un golpe de Estado y saciar sus ansias de
poder. El 15 de octubre del 87 Thomas Sankara y doce oficiales más fueron
asesinados por los golpistas. Los "Comités de Defensa de la Revolución" montaron
una defensa armada durante varios meses pero no pudieron con Compaoré y su
tropa. El nuevo gobierno enarbolaba las mismas banderas y sostenía un lenguaje
político ideológicamente similar al de Sankara, pero en la práctica fue casi lo
contrario. El "Ché Guevara de África", como algunos lo apodaban, no pudo
terminar su obra. Pero como él mismo dijo una semana antes de su asesinato:
"mientras que los revolucionarios como individuos pueden morir en cualquier
momento, nunca podréis matar sus
ideas".